Nada de esta página existe todavía. Está aquí para que sepas a dónde va Konti y para que no tengas que adivinar qué hace y qué no.
No vas a encontrar fechas. Somos un equipo muy chico y una fecha que no cumplimos sería otra forma de mentirte; mejor te decimos qué tan cerca está cada cosa. Cuando algo ya funciona, se sale de esta lista y entra a la app.
Revisando Konti nos encontramos con que en varios lugares prometíamos cosas que todavía no hacía: que te íbamos a avisar de tus pagos, que guardábamos el historial de tus presupuestos, que podías invitar gente por correo. No era a mala fe —eran planes escritos en presente— pero da igual: si lo leíste, contabas con eso. Ya corregimos los textos y aquí abajo van marcados te lo debemos. Son los que van primero.
Ya está empezado. Es lo próximo que vas a ver.
Pones lo que costó, a quién le toca, y Konti hace las cuentas. Al final te ofrece agregar tu parte a tus gastos.
Por qué: Es la parte más incómoda de Konti y lo sabemos: hoy hay que teclear el identificador de usuario de cada quien, así que tus amigos tendrían que registrarse solo para que les dividas la cuenta. Nadie va a hacer eso. Va a ser una calculadora, no una tabla.
Está decidido y sabemos cómo hacerlo. Falta hacerlo.
Que el plan Pro vea cuántos escaneos y preguntas le quedan del mes.
Por qué: Hoy hay un tope real (60 escaneos y 150 preguntas al mes) y te enteras hasta que lo topas. Si vas a tener un límite, lo justo es que lo veas venir.
Un código además de tu contraseña para entrar.
Por qué: Konti guarda tu RFC, tu nómina y tus movimientos. Ya frenamos los intentos de adivinar contraseñas, pero si la tuya se filtra en otro lado, hoy no hay una segunda puerta.
Registrar que te subieron el sueldo o te cambiaron de puesto, sin borrar lo que ganabas antes.
Por qué: Hoy, al actualizar tu empleo, se pierde el dato anterior. Y tu historia laboral es justo lo que hace que una proyección a fin de año valga algo.
Nos late, pero todavía no empezamos ni tenemos cuándo.
Que Konti note que llevas tres meses con el mismo cargo de $199 y te pregunte si es una suscripción.
Por qué: Hoy hay que darlas de alta a mano, y las suscripciones que se olvidan son justo las que salen caras.
Ponerle nombre a para qué estás juntando y que Konti te diga si vas a llegar y cuándo.
Por qué: Konti ya sabe cuánto te sobra cada mes. Le falta la otra mitad: para qué lo quieres. Con las dos cosas puede decirte "a este ritmo te faltan cuatro meses", que es más útil que un número suelto.
Arrastrar el ZIP que te da el SAT en vez de subir factura por factura.
Por qué: Bajar un año del portal del SAT toma un minuto; subirlo a mano, una tarde.
Instalarla en el teléfono y que registre gastos aunque no tengas señal.
Por qué: El momento de registrar un gasto es justo cuando pagas, y ahí no siempre hay señal. El Q&A decía que ya estábamos trabajando en esto; la verdad es que todavía no empezamos.
Es una idea. Puede que nunca pase. Dinos si te sirve.
Separar tus cuentas personales de las de tu negocio, hacer recibos y algún día facturar desde aquí.
Por qué: Si vendes por tu cuenta, tu dinero personal y el del negocio viven revueltos, y a la hora de declarar no hay quién los separe.
Leer la tasa directo de Banxico en vez de actualizarla a mano.
Por qué: Konti usa una tasa de referencia para decirte cuánto podría rendir tu dinero. Estuvo dos años clavada en 11.5% cuando la real ya era 6.2%: te prometíamos casi el doble. Ya lo arreglamos y pusimos una alarma que nos avisa cuando se pone vieja, pero lo correcto es que se actualice sola.
Esta lista sale de lo que nos escriben. Si lo que te haría falta no está aquí, dínoslo: leemos todos los mensajes y ordenamos según lo que nos pidan.
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